Botas de mujer con caña elástica que se ajusta a la pierna sin cremalleras ni hebillas. Entran y salen con facilidad, se adaptan a cada pantorrilla y son cómodas desde el primer día.
La caña se adapta, no al revés
Casi todas las botas se fabrican con una caña de medida fija y una cremallera que no cede: o aprietan o quedan con hueco. Aquí el tejido se estira al ponerlas y vuelve a su sitio, así que la misma bota sirve a piernas distintas. Si es tu problema de siempre, están agrupadas en botas de caña elástica.
Acabados y alturas
Hay botas en efecto ante —el acabado más cálido y el que más se repite en invierno—, tejidos técnicos elásticos y estampados de temporada. Alturas de caña por debajo y por encima de la rodilla, con tacones de 3,5 a 8 cm.
Sin cremallera, sin periodo de adaptación
Al no llevar cremallera no hay costura rígida que roce ni pieza que se rompa. Y como el ajuste lo hace el tejido, no hay que domarlas: se llevan bien desde el primer día. Es el mismo principio que hay detrás de los mules y zapatos destalonados de la casa.
Fabricadas en España
Fabricación española, con hormas pensadas para el uso diario. Tallas de la 35 a la 42.
¿Qué contorno de pantorrilla admiten?
El tejido absorbe varios centímetros de diferencia, por eso no hay que elegir talla de caña ni medirse nada. Se pide la talla de pie habitual.
¿Se caen o se arrugan en el tobillo?
No: al recuperar la forma, la caña se mantiene en su sitio en lugar de acumularse en el tobillo, que es lo que ocurre con las botas de caña ancha convencionales.